EL CARÁCTER

Fundamentalmente es el de un perro de guarda, muy equilibrado, noble, inteligente, desconfiado, insobornable y muy observador, que se adapta con facilidad a las costumbres de la casa donde vive. No es nervioso ni agresivo. No tiene predisposición a morder, sino que se impone por su gran poder de disuasión debido a su fortaleza física y su gran seguridad en sí mismo, sin emplear ni un ápice de violencia superflua. Esto lo convierte en un animal muy adecuado para aquellas personas sin experiencia en educar perros grandes, ya que un animal de esta corpulencia, pendenciero y provocador, se convertiría en un grave problema.

Uno de los rasgos más característicos de su carácter es que no es un perro "soldado", que espera las órdenes de su amo para ejecutarlas con celeridad y prontitud. Más bien al contrario, obedece cuando considera que no tiene cosas más importantes que hacer y porque actuando así, complace a su dueño y no, para acatar las órdenes ciegamente. Tampoco es un perro que nos pida constantemente caricias, mimos o lisonjas, pero no duda en demostrarnos su amor, afecto y ternura cuando lo considera oportuno. Es por estas razones que se le atribuye un carácter independiente, lo cual no quiere decir, bajo ningún concepto, que no sienta un verdadero y extraordinario apego, cariño y dependencia hacia los suyos.

Según opinión de diferentes etólogos es un perro extremadamente reflexivo, de manera que interpone la reflexión a la acción; observa, evalúa la problemática y reacciona en función de ésta, sin mediar ninguna orden de su dueño. El instinto de guarda y defensa lo tiene fijado en su genoma gracias a miles de años desarrollando esta actividad.

Es por ello que no hace falta adiestrarlo para guardar o vigilar. Solamente es necesaria una socialización o impronta para conseguir que el perro entienda que la familia a proteger son los animales del rebaño, -en el caso que vaya destinado a la guarda y protección de rebaños-, o las personas -cuando su destino sea para solaz, deleite, cuidado y protección de personas-. En ambos casos los guarda y defiende por encima de todo, sin abandonarlos nunca, manteniendo la fidelidad a sus protegidos, al dueño y a las personas que le rodean. Sobretodo es muy tolerante con los niños, hasta el punto que si lo molestan en exceso, no gruñe, sino que gime y se aparta de ellos.

Sin embargo, tal como hemos dicho al principio, es un perro de guarda y se enfrenta con coraje y extraordinaria valentía a los extraños, dando llegado el caso, su vida por defender a los suyos.


C.E.P.M.P.